Ecológico u Orgánico

La sostenibilidad y el CAVA

cava ecologico
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La producción de Cava con el menor impacto posible en el medio ambiente es una preocupación para muchas de las bodegas elaboradoras de la denominación de origen.

La Denominación de Origen Cava, por su situación geográfica, dispone de unas condiciones favorables para la implantación de la viticultura ecológica. Ello, junto con la clara vocación hacia la sostenibilidad de muchas de sus bodegas, ha impulsado la apuesta por los productos y la producción ecológica, así como importantes experiencias en el ámbito de la investigación.

Para demostrar el trabajo en esta línea y avanzar, cada vez más, en el camino de la sostenibilidad y el respeto a nuestro entorno, se han puesto en marcha algunas medidas.

  • La menor dosificación y reducción de tratamientos químicos destinados al cuidado del viñedo.
  • La conservación y desarrollo de los terruños, la biodiversidad y los paisajes.
  • La gestión responsable del agua.
  • La medición y reducción de la huella de dióxido de carbono o gases de efecto invernadero, que afectan al calentamiento global.
  • El uso de materiales reciclables o compostables en el producto, tanto para las botellas como el packaging que lo acompaña (papel reciclado, tintas no contaminantes, plásticos de origen vegetal, etc.)

Sostenibilidad como reto

Paralelamente, y desde el Consejo Regulador, se ha apostado firmemente por la sostenibilidad a través de la regulación de los Cavas de GUARDA SUPERIOR (Reserva, Gran Reserva y Paraje Calificado) cuya elaboración a partir del 2025 será 100% ecológica y procedente exclusivamente de viñedos específicamente seleccionados y certificados como ecológicos. Esto supone un hito diferencial único para este segmento de productos en particular y para la D.O. Cava en general.

La D.O. Cava es consciente que solo un desarrollo sostenible garantizará el futuro del sector a las generaciones venideras. Es por ello que el respeto por el medio ambiente y el desarrollo de medidas en esta dirección es una de sus prioridades.

cava ecologico

La adaptación del mercado hacia la sostenibilidad

cava ecologico

España es líder europeo en superficie de viñedo certificado como ecológico, con casi 110.000 hectáreas, de las cuales 38.000 hectáreas están inscritas en la denominación de origen Cava. La certificación de agricultura ecológica no es solo importante para el productor a la hora de vender sus cavas, sino también para el consumidor, que puede elegir en función de ella su producto de elección.

La certificación ecológica de la Unión Europea garantiza que no se han empleado productos químicos en el viñedo durante tres años o más, mediante controles documentales del proceso e inspecciones periódicas in situ por parte de la administración.

Además de esta, el Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica (CCPAE), bajo la tutela de la administración catalana, también concede su propia certificación a los productos vegetales ecológicos cultivados sin abonos ni pesticidas de síntesis química (fungicidas, insecticidas o herbicidas).

Sí pueden utilizarse, por ejemplo, herbicidas ecológicos, como las feromonas utilizadas para el control de plagas, cuyo mecanismo de acción se basa en la imitación de las sustancias que los propios insectos segregan para anunciar un peligro o para atraer al sexo contrario.

El camino hacia un futuro sostenible

Parés Baltà - abejas que contribuyen a la polinización
Parés Baltà - abejas que contribuyen a la polinización

En este sentido, algunas bodegas de Cava están desde ya trabajando en esta línea ecológica, de manera gradual, para garantizar la sostenibilidad. El ejemplo más claro se llama VRIAAC, un proyecto desarrollado mediante el cual se cultivan variedades resistentes y autóctonas al cambio climático en una viña experimental.

Por el momento, desde Alta Alella, se están trabajando variedades como Xarel.lo, Macabeo, Parellada, Tempranillo y Garnacha, con el objetivo de investigar su resistencia a plagas como el oídio y el mildiú y así poder reducir el uso de cobre y azufre en el viñedo. La reducción de tratamientos supondría también menos emisiones de efecto invernadero, menos compactación y menos residuos.

Con el objetivo de ir un paso más allá de la ecología, se están desarrollando proyectos similares de búsqueda de plantas autorresistentes a cualquier enfermedad. En este caso, se trata de un proyecto acordado con el Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI), para experimentar con plantas que, a través de su reproducción sexual a lo largo de muchos años, se han hecho fuertes para resistir enfermedades.

Además, incorpora la cubierta vegetal en sus viñedos, que ayuda a prevenir la erosión del suelo y favorece la actividad de microorganismos. Otras bodegas como Parés Baltà, que también cultivan sus viñedos de forma ecológica, tienen en ellos abejas que contribuyen a la polinización durante la floración.

Parés Baltà - abejas que contribuyen a la polinización
Parés Baltà - abejas que contribuyen a la polinización
Paneles solares de la bodega Alta Alella
Paneles solares de la bodega Alta Alella
Paneles solares de la bodega Alta Alella

Medidas como la poda en verde, que favorece la aireación y la prevención de enfermedades, es otra de las actuaciones en el viñedo de Parés Baltà, donde no utilizan ningún sistema de riego que no sea la lluvia y han recuperado una parcela centenaria en terraza, donde fomentan la biodiversidad con un hábitat favorable para la vida de conejos, zorros e incluso jabalíes.

Un conjunto de esfuerzos que da el nombre a la agricultura certificada biodinámica con la premisa de garantía de la rotación de cultivos, utilización de fertilizantes verdes, la selección de semillas en función de su resistencia a plagas o adaptabilidad a distintos tipos de suelos y terrenos. Otras prácticas biodinámicas son también los preparados de compost como fertilizante orgánico.

Paneles solares de la bodega Pinord
Bodegas Pinord
Paneles solares de la bodega Pinord

Más allá de las certificaciones ecológicas se encuentra Demeter, un organismo internacional que garantiza la aplicación de los principios de la agricultura biodinámica en los viñedos. Esta certificación internacional cuenta con estrictas normas y preparados naturales autorizados para el manejo del viñedo que aseguran una agricultura basada en el desarrollo de la biodiversidad y la astronomía.

Otro ejemplo de sostenibilidad lo encontramos en Pinord, la primera bodega en certificar sus viñedos como biodinámicos a través del sello Demeter. Bajo esta perspectiva se pretende tener un enfoque holístico de la agricultura. La finca se considera un organismo integrado en el que conviven plantas, animales y seres humanos conjuntamente.

Desde este prisma biodinámico, se prioriza por encima de todo la vida en la finca. Se trabaja con energías vitales en la naturaleza y se observan los ciclos de la luna y otros cuerpos celestes en la producción vegetal y la cría animal.

Vins el Cep es otra de las bodegas de Cava que trabaja activamente por la sostenibilidad en el viñedo. Para ello, ha promovido y creado junto a sus vecinos viticultores una Agrupación de Defensa Vegetal (ADV), una entidad sin ánimo de lucro que agrupa a personas con el fin de colaborar con la Administración para limitar de manera colectiva agentes nocivos para la vida en el viñedo.

De manera conjunta se ponen de acuerdo para reducir la utilización de productos fitosanitarios y promover conjuntamente la defensa de medios alternativos de cuidados en el viñedo. Además, contratan entre todos personal técnico que les asesore en la gestión de plagas.

Desde la bodega

Sumarroca Viticultores Ecológics
Sumarroca Viticultores Ecológics

Tan importante es la ecología y el cuidado sostenible en el viñedo como la producción y la sostenibilidad en los procesos de elaboración en bodega. Vins el Cep, por ejemplo, ha instalado placas fotovoltaicas para autoabastecerse de energía solar y mantener las cavas refrigeradas.

Además, han adaptado los horarios de trabajo de su plantilla a la luz solar disponible en cada momento del año y han implementado la jornada continua para aprovechar al máximo la energía de los paneles, sin emisiones.

Sumarroca, por su parte, trabaja la sostenibilidad en bodega mediante el Programa de acuerdos voluntarios para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsado por la Generalitat desde el año 2010. Este programa ofrece herramientas y apoyo a organizaciones con base en Cataluña que de manera voluntaria establecen un compromiso para reducir sus emisiones. Mediante un acuerdo, las organizaciones adheridas se comprometen a hacer un seguimiento de sus emisiones y establecer planes de actuación para reducirlas anualmente.

En este sentido, Sumarroca logró una reducción del 24% de sus emisiones de gases de efecto invernadero provenientes del consumo eléctrico durante el primer año de actuación, mediante la adecuación de las instalaciones para hacerlas más eficientes energéticamente.

Sumarroca Viticultores Ecológics
Sumarroca Viticultores Ecológics
Alta Alella Celler de les Aus
Alta Alella Celler de les Aus
Alta Alella Celler de les Aus

Además de sustituir las bombillas por incandescentes LEDS, instalaron una depuradora biológica que recoge agua del medio ambiente para limpiarla y convertirla en apta para el riego. Y en cuanto a embalajes, también buscan generar el mínimo residuo posible buscando proveedores más sostenibles.

Alta Alella, una de las bodegas de Cava líderes en sostenibilidad, se lanzó a la construcción de una nueva bodega destinada a la elaboración de vinos naturales dentro de su propia finca, llamada Celler de les Aus. Junto al arquitecto Alfons Soldevila, pusieron la arquitectura al servicio de la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Basado en una filosofía de ecodiseño y arquitectura orgánica, Soldevila destaca la sombra y el silencio como los principales factores de la nueva bodega, que se encuentra en un valle del Maresme donde no hay carreteras, algo insólito en la zona. Para construir el edificio hicieron un corte en la montaña y consiguieron que las paredes de arenisca, con una inclinación del 30-40%, no necesitaran muros de contención y aguantaran por sí mismas.

Como parte de la construcción, durante la cual se ha tratado de generar el mínimo residuo, instalaron seis contenedores reciclados de barcos del Puerto de Barcelona y cubrieron la bodega con mallas, que con el tiempo quedarán cubiertas por hojas de parra. Todo ello, con la idea de que sea transportable. Si fuera necesario un desplazamiento a otro lugar, el terreno quedaría como antes.

Desde el producto

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Aunque la botella de cava necesita tener más peso que la de vino tranquilo para poder soportar la presión generada en la fermentación en su interior, algunas bodegas como Parés Baltà, Sumarroca o Codorníu trabajan en esta línea para reducir el vidrio y las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el proceso productivo, transporte y manipulación.

Según las estimaciones de Codorníu, una reducción del 11% del peso de la botella de Cava -que mantiene su altura y tamaño- puede reducir en su caso la emisión de 1.000 toneladas de dióxido de carbono, rebajando por tanto su huella ecológica de impacto ambiental.

Otros estudios aseguran que reducir en 20 gramos el peso de la botella supone reducir un 2% la huella de carbono. Sin duda, se trata de una oportunidad más para luchar contra el cambio climático y trabajar en pro de la sostenibilidad y un futuro más limpio para las generaciones venideras.

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